Libreria 105
Hasta 1925
Librería 105 (50 Fotografías Históricas)
Librería 105 (50 Fotografías Históricas)
| La Calzada sin ensanche |
1910
|
Contemplamos LA CAMPANA en el estado en que se encontraba en torno al año 1910, con el edificio de Aníbal González que albergó en sus bajos el mítico “Café de París” a partir del año 1906 y aún con los viejos inmuebles que más que un aspecto de plaza daban al lugar una estética de angosta calle que topaba de frente con aquel caserón con torreón en el que bajo el anuncio del “Anís El Racimo” y otro que había de “La Morenita” radicaban el Salón-teatro del “Café Novedades”, la taberna “La Campanilla”, había estado la Cervecería Witman, etc.
Y vemos en toda la parte izquierda de la foto la serie de edificios que existían justo por donde hoy está la calzada de la plaza. Poco tiempo después aquello comenzó poco a poco a derribarse y ya en 1923 el lugar pasó a tomar aproximadamente su fisonomía actual que tan cercana nos resulta.
| Derribos en La Campana |
1910
|
Fotografía realizada en LA CAMPANA donde nos encontramos en
pleno derribo los edificios que estaban sitos aproximadamente por
donde hoy se abre la calle central y que hemos visto
como hasta bien entrada la década de 1910 mantenían el lugar con la
plena estética de una angosta calle.
Aquí el primer plano vemos los ladrillos que iban recuperándose más o menos en buen estado y allá al fondo contemplamos aún enhiesto el famoso torreón que cortaba el paso, en cuyos bajos amén del cartel de toros anunciando corrida en la Maestranza, vemos la puesta de entrada a la mítica taberna “La Campanilla” que durante décadas radicó en aquel caserón, junto a la mítica confitería cuya portada vemos asomar por el extremo derecho de la instantánea.
Aquí el primer plano vemos los ladrillos que iban recuperándose más o menos en buen estado y allá al fondo contemplamos aún enhiesto el famoso torreón que cortaba el paso, en cuyos bajos amén del cartel de toros anunciando corrida en la Maestranza, vemos la puesta de entrada a la mítica taberna “La Campanilla” que durante décadas radicó en aquel caserón, junto a la mítica confitería cuya portada vemos asomar por el extremo derecho de la instantánea.
| Calle Vergara |
1921
|
Fotografía cercana a la torre de San Marcos, en la CALLE VERGARA, bautizada así tras el famoso abrazo que en
el año 1839 tuvo lugar en aquella población poniendo fin a la Primera
Guerra Carlista.
Siguiendo el lienzo de las casas de la izquierda, nos topamos al fondo y ya en la llamada “calle Hiniesta” con el enorme edificio del Convento de Santa Isabel de las monjas filipenses, fundado allá en 1491 por Doña Isabel de León y cuyo inmueble actual data de 1602 en que fue terminado por Alonso de Valdelvira.
Siguiendo el lienzo de las casas de la izquierda, nos topamos al fondo y ya en la llamada “calle Hiniesta” con el enorme edificio del Convento de Santa Isabel de las monjas filipenses, fundado allá en 1491 por Doña Isabel de León y cuyo inmueble actual data de 1602 en que fue terminado por Alonso de Valdelvira.
| Calle de San Esteban |
1915
|
Zona de la Puerta de Carmona, concretamente a la CALLE DE SAN ESTEBAN, donde
contemplamos en esta instantánea tomada alrededor de 1915 el ambiente hartamente
popular, con esa señora del mantón que va caminando a la cercana calle
Imperial. Bajo la torre del templo, que remplazando a la anteriormente derribada
por el terremoto de Lisboa edificaron Pedro y Andrés de Silva en 1758.
| Desfile militar en la Plaza de España |
1916
|
Muchas de las juras de banderas, paradas y desfiles militares y otras
celebraciones de la milicia que antiguamente tenían lugar en el Prado de
San Sebastián junto a la antigua Pasarela, pasaron a albergarse en la
PLAZA DE ESPAÑA casi desde el mismo momento de su allanamiento y
comienzos de su construcción allá en el año 1914. Contemplamos unos contingentes de la Guardia Civil y de otros cuerpos
militares que vemos un tanto al fondo y todo
ello en el marco de una incipiente construcción de las arcadas de la
plaza, ornadas con guirnaldas y gallardetes, amén de las consabidas
banderas.
| Jura de bandera en la Plaza de España |
1916
|
Muchas de las juras de banderas, paradas y desfiles militares y otras
celebraciones de la milicia que antiguamente tenían lugar en el Prado de
San Sebastián junto a la antigua Pasarela, pasaron a albergarse en la
PLAZA DE ESPAÑA casi desde el mismo momento de su allanamiento y
comienzos de su construcción allá en el año 1914. Contemplamos unos contingentes de la Guardia Civil y de otros cuerpos
militares que vemos un tanto al fondo y todo
ello en el marco de una incipiente construcción de las arcadas de la
plaza, ornadas con guirnaldas y gallardetes, amén de las consabidas
banderas.
| Trabajadores de las Cocheras de la Puerta Osario |
1902
|
Grupo de tranviarios posando justo en la puerta de las cocheras de la Puerta
Osario, en el comienzo de la actual CALLE GONZÁLEZ BILBAO, las primeras que hubo en la ciudad y que se habían construido en
el año 1897 en los viejos terrenos anteriormente conocidos como
"Campillo del Boquete", junto a la Ronda, lugar éste famoso en la ciudad
desde hacía ya tiempo por cuanto que era famoso el mercadillo en el que
se vendían ropas usadas amén de algún que otro trasto viejo.
Allí fueron construidas estas cocheras por iniciativa del entonces director de la “Seville-Transway Company Limited” Don Federico Guillermo Otto Engelhardt, siendo encomendado el proyecto a arquitectos alemanes que levantaron este gran edificio que estuvo en servicio hasta que fue cerrado ya a fines de los años sesenta.
Allí fueron construidas estas cocheras por iniciativa del entonces director de la “Seville-Transway Company Limited” Don Federico Guillermo Otto Engelhardt, siendo encomendado el proyecto a arquitectos alemanes que levantaron este gran edificio que estuvo en servicio hasta que fue cerrado ya a fines de los años sesenta.
| Inmueble de las cocheras de la Puerta Osario |
1902
|
Plano general del inmueble de las cocheras de la Puerta
Osario, en el comienzo de la actual CALLE GONZÁLEZ BILBAO, las primeras que hubo en la ciudad y que se habían construido en
el año 1897 en los viejos terrenos anteriormente conocidos como
"Campillo del Boquete", junto a la Ronda, lugar éste famoso en la ciudad
desde hacía ya tiempo por cuanto que era famoso el mercadillo en el que
se vendían ropas usadas amén de algún que otro trasto viejo.
Allí fueron construidas estas cocheras por iniciativa del entonces director de la “Seville-Transway Company Limited” Don Federico Guillermo Otto Engelhardt, siendo encomendado el proyecto a arquitectos alemanes que levantaron este gran edificio que estuvo en servicio hasta que fue cerrado ya a fines de los años sesenta.
Allí fueron construidas estas cocheras por iniciativa del entonces director de la “Seville-Transway Company Limited” Don Federico Guillermo Otto Engelhardt, siendo encomendado el proyecto a arquitectos alemanes que levantaron este gran edificio que estuvo en servicio hasta que fue cerrado ya a fines de los años sesenta.
| Puerta del Colegio de El Valle |
1912
|
Situamos en la Ronda cuando era conocido como
calle Arrebolera el actual tramo de María Auxiliadora para contemplar,
en esta postal de la década de 1910 cómo era la antigua PUERTA DEL COLEGIO DE EL VALLE, de las religiosas del Sagrado Corazón. Esa
puerta que vemos sigue
existiendo aún hoy día y que aunque algo cambiada puede ser
perfectamente reconocida por ese frontón que la remata en su parte
superior.
| Militares en la calle O`Donell |
1908
|
Tramo de O’DONELL cercano a La Campana donde se tomó esta marcial fotografía en la que podemos observar unos soldados como cubriendo una carrera en prevención de que alguien importante va a pasar por allí. En concreto, los fastos que hubo en la ciudad en el año 1908 conmemorando el Centenario de la Guerra de la Independencia.
La calle O’Donell se bautizó así en el año 1860 en honor de Don Leopoldo, reciente triunfador de la Guerra de África, siendo que antiguamente tal vía pública recibía los nombres de “calle de la Muela” (en sus cercanías con Murillo) y “calle de las Triperas” (en su cercanía a la Campana), rebautizándose todo ello como “calle de la Muela” en el siglo XVIII hasta que en 1860 se denominó como calle de Leopoldo O`Donell tal y como sigue en la actualidad, aunque hubo un paréntesis entre 1873 a 1875 en que recibió el nombre de “calle Once de Febrero” (en recuerdo que en tal fecha de dicho 1873 abdicó el Rey Amadeo y se proclamó la I República por las Cortes Españolas).
| Librería Eulogio de las Heras |
1920
|
Establecimiento que, durante años se
abrió en el número 13 de la calle de las Sierpes. Negocio abierto por Don Eulogio a finales del XIX para la venta de postales, estampas, pequeñas
imágenes, cuadernos, libros de texto, material escolar y muchas cosas
más se han vendido a lo largo de los años. Nos referimos a la LIBRERÍA EULOGIO DE LAS HERAS.
| Guardia urbano junto al Arquillo del Ayuntamiento |
1920
|
Fotografía que muestra en torno al año 1920 a un guardia urbano de la época (que
vemos vestían un tanto “londinensemente”) dirigiendo con su porra la
trayectoria de un por entonces modernísimo automóvil Ford en las
cercanías del Arquillo del Ayuntamiento, en plena PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN de la época.
| Punta del Diamante sin ensanche |
1906
|
Esquinazo de Alemanes con la
antigua y estrecha calle Génova, más conocida como la PUNTA DEL DIAMANTE a la que le faltaba poco para ver
derribados muchos de los edificios de la acera del fondo a fin de ir abriendo aquella ancha
avenida de Cánovas del
Castillo cuyo nombre desde 1897 ostentaba ya oficialmente esa
angosta calle que el propio Fernando III bautizó en recuerdo de los
genoveses que con él participaron en la toma de la ciudad almohade.
| Calle García de Vinuesa |
1884
|
Zona de la Puerta del Arenal, concretamente en la
añeja calle de la Mar, es decir, la de GARCÍA DE VINUESA a la altura
de la calle Arfe, siendo que lo que vemos al fondo es la zona de las
Gradas de la Catedral y la vieja calle Génova, con la Punta del
Diamante. Estando a la izquierda la entrada a la calle Harinas y a
la derecha la embocadura de la calle Sánchez Bedoya, con esta tienda de
“Comestibles Magasin”.
| Panorámica desde el Corral de los Judíos |
1880
|
Panorámica desde la azotea del “CORRAL DE LOS JUDÍOS”, donde se observa el panorama captado en esta fotografía de
Lucien Levy (cuya sombra y la del trípode vemos plasmada en un tejado)
tomada alrededor del año 1880 en la que vemos el puente de Triana
surcado por las aguas del Guadalquivir.
Por encima del tablero vemos asomar la "Grúa Nueva York" (que por entonces sólo se llamaría "Grúa Fairbairn", dada su marca) que, fue durante un tiempo el cabestrante más potente de España y permaneció en esa zona hispalense conocida como "Muelle de la Sal" desde su adquisición en el año 1875 hasta que en el año 1904 se llevase aguas abajo de la Torre del Oro y del palacio de San Telmo.
Por encima del tablero vemos asomar la "Grúa Nueva York" (que por entonces sólo se llamaría "Grúa Fairbairn", dada su marca) que, fue durante un tiempo el cabestrante más potente de España y permaneció en esa zona hispalense conocida como "Muelle de la Sal" desde su adquisición en el año 1875 hasta que en el año 1904 se llevase aguas abajo de la Torre del Oro y del palacio de San Telmo.
| Soportales en la calle San Jacinto |
1910
|
Aspecto que ofrecía en torno al año 1910, la CALLE SAN JACINTO, dotada de soportales a lo largo de sus inmuebles y ofreciendo así un resguardo para los viandantes en caso de lluvia en una estética que muchos pueden ver un tanto "norteña" pero que, ciertamente, abundaba en la Sevilla de antaño. Y así, recordemos las viejas fotografías de la plaza de San Francisco y los que hoy aún subsisten por alguna céntrica calle como la de los Alemanes. Al fondo puede verse la pronunciada rampa que existía para subir el puente de Triana, más allá de la popular plaza del Altozano.
| Calle de la Pureza |
1904
|
Confluencia de la calle Vázquez de Leca
con Pureza está tomada esta famosa y añeja fotografía que sirvió a la
editorial Hauser y Menet para lanzar una tarjeta postal en el año 1904,
en la que vemos como esta última calle se abre y se extiende a lo lejos
rumbo al Altozano, al tiempo que una amalgama de tipos populares de la
época se nos ofrece ante nuestra vista, como la señora del mantón que
nos aparece. A la derecha, un señor apoyado en la puerta de esa "Casa de las Columnas" que tanta
importancia tuvo antaño, cuando hasta llegó a ser Universidad de
Mareantes.
Y ya que estamos en ella, recordemos nuevamente que esta calle recibió antiguamente la doble denominación de "calle de los Olleros", desde el Altozano hasta la calle Arfián y a causa del número de establecimientos de ventas y reparación de potes, cacerolas u ollas de todo tipo, y "calle Larga" o "calle Ancha de Santa Ana", hasta más o menos la actual altura de la calle Troya, más allá de la cual lo que se abría era el campo. Tal doble denominación desaparecería en el año 1859 al pasar a denominarse todo lo anterior como "CALLE DE LA PUREZA" en honor de la "Pureza de María".
Y ya que estamos en ella, recordemos nuevamente que esta calle recibió antiguamente la doble denominación de "calle de los Olleros", desde el Altozano hasta la calle Arfián y a causa del número de establecimientos de ventas y reparación de potes, cacerolas u ollas de todo tipo, y "calle Larga" o "calle Ancha de Santa Ana", hasta más o menos la actual altura de la calle Troya, más allá de la cual lo que se abría era el campo. Tal doble denominación desaparecería en el año 1859 al pasar a denominarse todo lo anterior como "CALLE DE LA PUREZA" en honor de la "Pureza de María".
| Plaza del Altozano |
1925
|
Panorámica elevada de la PLAZA DEL ALTOZANO en esta fotografía tomada a mediados de los años
veinte, en la que podemos observar algún que otro casi antediluviano
camioneta enfilando hacia San Jorge.
Esa plaza fue el resultado de las reformas que en el lugar realizó a mediados del siglo XVIII el Asistente José de Ávalos, derribando parcialmente los muros del castillo de San Jorge y pasando, con sus escombros, a elevar el suelo del lugar que embocaba hacia el viejo puente de Barcas, por lo que el terreno quedó un tanto más elevado que todo lo circundante, hecho que originó que el pueblo pasara a llamarlo como "el Altozano".
Esa plaza fue el resultado de las reformas que en el lugar realizó a mediados del siglo XVIII el Asistente José de Ávalos, derribando parcialmente los muros del castillo de San Jorge y pasando, con sus escombros, a elevar el suelo del lugar que embocaba hacia el viejo puente de Barcas, por lo que el terreno quedó un tanto más elevado que todo lo circundante, hecho que originó que el pueblo pasara a llamarlo como "el Altozano".
| Obras en el puente de Triana |
1905
|
Fotografía realizada en el año 1905 donde vemos como en todo lo alto del PUENTE DE TRIANA,
estaban haciendo obras en el adoquinado y los
raíles del tranvía, con la constante presencia y asesoramiento de los curiosos. Al fondo vemos la orilla de Triana en la zona donde se encontraba el
castillo de San Jorge.
| San Luis de los Franceses |
1925
|
Fotografía tomada desde la calle Divina Pastora a
mediados de los años veinte en la que podemos contemplar el costero y
las torres y cúpulas de la Iglesia de SAN LUIS DE LOS FRANCESES,
edificio claramente representativo del barroco sevillano, construido
entre los años 1699 y 1730 por el arquitecto Leonardo de Figueroa, sobre
terrenos que tiempo atrás habían recibido los jesuitas por donación de
Doña Lucía de Medina.
| Construcción de la bóbeda de la estación de Córdoba |
1900
|
Fotografía de la "ESTACIÓN DE CÓRDOBA", que en 1899 había comenzado a construir la Compañía "Madrid-Zaragoza-Alicante" (M.Z.A.) bajo la dirección de los ingenieros Nicolás Suárez Albizu y Jesús Santos Silva. Montaje de la gran bóveda de hierro y cristal que cubriría los andenes ferroviarios, la cual se rodearía del consiguiente edificio de ladrillo, en estilo neomudéjar, inspirado tanto en la Alhambra de Granada como en la Mezquita de Tánger, siendo todo ello terminado con la llegada del siglo XX, de modo que la flamante estación quedaría inaugurada oficialmente el 18 de marzo de 1901, y daría servicio ferroviario a la ciudad de Sevilla hasta el 29 de noviembre de 1990.
La zona es conocida como "plaza de Armas del Campo de Marte", donde antiguamente tenían lugar las justas, torneos y paradas militares, aunque con este magno complejo ferroviario se vino a reemplazar a la pequeña estación ferroviaria que en sus aledaños había existido desde 1858, se quiso mantener el nombre para la nueva que había tenido la antigua y por ello el nuevo complejo siguió llamándose "ESTACIÓN DE CÓRDOBA".
| Soportal en la esquina del Banco de España |
1900
|
Esquina de la
PLAZA DE SAN FRANCISCO con la antigua calle Génova (luego avenida de
distintos nombres), lo que se efectuaba aprovechando ese ala del
soportal de aquel viejo edificio de los "Paños de Tarrasa" cuyo solar se erigiría ya en la
década de los años veinte el actual inmueble del Banco de España. La fotografía nos muestra el lugar en torno al año 1900 y en ella,
además del edificio de la vieja Audiencia, de las viejas farolas de
brazos que iluminaron la plaza desde la década de los años 70 del siglo
XIX.
| Desaparecida calle Andueza desde el aire |
1899
|
Panorámica desde las Murallas de la
Macarena en las que se aprecia el aspecto que ofrecía como el muro, ya expedito y libre de las viejas
edificaciones que tenía adosadas se llega hasta el Arco, entre una
embarrada calle Macarena que queda a la izquierda y una hoy ya
inexistente CALLE ANDUEZA que vemos como queda a la derecha de la
muralla, entre ésta y esas viejas casas que no tardarían mucho en
desaparecer, para dotar al lugar de la gran amplitud existente hoy día y
que se extiende hasta el viejo Hospital de la Sangre, pasando al mero
recuerdo esta calleja dedicada desde el año 1859 al comerciante Don
Vicente Torres Andueza, gran protector del cercano Hospital que acabamos
de mencionar.
| Desaparecida calle Andueza |
1899
|
Vista
que a ras del suelo ofrecía a finales del siglo XIX la calle Andueza, por entonces sumamente descarnada, y hoy desaparecida. Al fondo el Arco de la Macarena que, de perfil. En concreto el exterior de las Murallas de la
Macarena en las que se ve el aspecto que ofrecía, ya expedito y libre de las viejas
edificaciones que tenía adosadas se llega hasta el Arco, entre una
embarrada calle Macarena que queda a la izquierda y una hoy ya
inexistente CALLE ANDUEZA que vemos como queda a la derecha de la
muralla, entre ésta y esas viejas casas que no tardarían mucho en
desaparecer, para dotar al lugar de la gran amplitud existente hoy día y
que se extiende hasta el viejo Hospital de la Sangre, pasando al mero
recuerdo esta calleja dedicada desde el año 1859 al comerciante Don
Vicente Torres Andueza, gran protector del cercano Hospital que acabamos
de mencionar.
| Restauración de Santa Catalina |
1920
|
Obras de restauración de la IGLESIA DE SANTA CATALINA dirigidas por el arquitecto Juan Talavera y
Heredia, a parte de cuyo equipo vemos posando para el fotógrafo en uno
de los patios del inmueble religioso. Proceso que se prolongó entre el año 1923 y 1930 en la que, entre otras cosas, se suprimieron las casas que tenía
adosadas por la parte de la plaza de Ponce de León y se instaló a los
pies del templo, ocultando con ello su original fachada mudéjar, la
fachada gótica procedente del exclaustrado templo de Santa Lucía.
| Iglesia de Santa Lucía |
1850
|
Fotografía de la exclaustrada
IGLESIA DE SANTA LUCÍA,
tomada en la década de 1850 y que nos la muestra cuando era una
verdadera iglesia o templo católico. Tras la desamortización sería demolida su torre, su fachada gótica
fue trasladada a Santa Catalina, su dedicación a actos culturales,
sus dedicaciones al arte flamenco.
| Señora en la plaza del Triunfo |
1904
|
Añeja fotografía de la PLAZA DEL TRIUNFO. Al fondo, tras los jardincillos que aún no albergaban a la
Inmaculada en su monumento, vemos la casa palacio al parecer levantada
en la década de 1830 para el antiguo "Hospital de Nuestra Señora del
Pilar" (pero no "hospital" en términos sanitarios sino en los de
alojamiento de pobres y peregrinos) y que más de una década después de
realizada la fotografía que contemplamos pasaría a convertirse en sede
de la Diputación hispalense, siendo que medio oculto por el ramaje
intuimos el inmueble dedicado a actividades “acuáticas” que cuando
desapareció al principio de la década de 1960 dio lugar a la actual
calle de Romero Murube, antes llamada de la Alcazaba.
| Arquería efímera en el Campo de Marte |
1862
|
Fotografía realizada por Charles Clifford que muestra la arquería que se levantó en septiembre del año 1862 para dar la bienvenida a la reina Isabel II y a su regio esposo Don Francisco de Asís, que llegaron el día 17 a la antigua estación de Córdoba sita en el CAMPO DE MARTE, hoy calle Arjona, donde se había dispuesto el arco que vemos en la foto superior, tras el cual se dispuso en el descarnado lugar una verdadera calle de banderas y gallardetes por el que marcharon los soberanos en unión de los Duques de Montpensier, que habían acudido a darles la bienvenida.
Sevilla no tiene un "Arco del Triunfo" como poseen diversas ciudades europeas y hasta españolas, pero en lo que se refiere a Arcos Triunfales "efímeros" la ciudad hispalense acaso sea la que más arcos de tal tipo ha visto en sus calles a lo largo de la historia como por ejemplo para festividades como Corpus, Portadas de Feria y otras fiestas.
| Arquería efímera en la calle Génova |
1862
|
Fotografía realizada por Charles
Clifford que muestra la arquería que se levantó en septiembre del año
1862 para dar la bienvenida a la reina Isabel II y a su regio esposo Don
Francisco de Asís, que llegaron el día 17 en la CALLE GÉNOVA y a las Gradas de la Catedral, donde les esperaba el
arco triunfal que observamos
Sevilla no tiene un "Arco del Triunfo" como poseen diversas ciudades europeas y hasta españolas, pero en lo que se refiere a Arcos Triunfales "efímeros" la ciudad hispalense acaso sea la que más arcos de tal tipo ha visto en sus calles a lo largo de la historia como por ejemplo para festividades como Corpus, Portadas de Feria y otras fiestas.
Sevilla no tiene un "Arco del Triunfo" como poseen diversas ciudades europeas y hasta españolas, pero en lo que se refiere a Arcos Triunfales "efímeros" la ciudad hispalense acaso sea la que más arcos de tal tipo ha visto en sus calles a lo largo de la historia como por ejemplo para festividades como Corpus, Portadas de Feria y otras fiestas.
| Arquería efímera en calle Santo Tomás |
1862
|
Fotografía realizada por Charles
Clifford que muestra la arquería que se levantó en septiembre del año
1862 para dar la bienvenida a la reina Isabel II y a su regio esposo Don
Francisco de Asís, que llegaron el día 17 en la CALLE DE SANTO TOMÁS, cruzando el arco, casi llegando a la PUERTA DE JEREZ.
Sevilla no tiene un "Arco del Triunfo" como poseen diversas ciudades europeas y hasta españolas, pero en lo que se refiere a Arcos Triunfales "efímeros" la ciudad hispalense acaso sea la que más arcos de tal tipo ha visto en sus calles a lo largo de la historia como por ejemplo para festividades como Corpus, Portadas de Feria y otras fiestas.
| Calle Tintores |
1890
|
Fotografía de la década de 1890 cuando la calle
Joaquín Guichot recibía el
nombre de "CALLE TINTORES", denominación que le provenía de los tiempos
medievales por tener en ella su residencia y establecimiento muchos de
los tintoreros de la ciudad pudiendo apreciar en la instantánea que
comentamos como pese a la angostura de la calle no dejaba de ser antaño
bastante transitada.
| Lateral de la plaza Nueva |
1910
|
Vista de la PLAZA
NUEVA, a la que vemos en esta conocida fotografía en los largos tiempos
en que su denominación oficial era la de “plaza de San Fernando”,
exactamente en torno al año 1910. Apreciamos la cantidad de bancos existentes
en el lugar para descanso del personal.
| Capitanía General |
1900
|
Situados en la PLAZA DE LA GAVIDIA, en cuyo número 10
contemplamos este añejo edificio, albergando hoy
día la Consejería de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, pero
que cuando se realizó esta añeja fotografía, en torno a 1900, lo que
albergaba era la sede de la CAPITANÍA GENERAL de la Segunda Región
Militar, destino al cual el inmueble estuvo dedicado desde mediados del
siglo XIX hasta que en el año 1937 tal institución castrense fuera
trasladada a la plaza de España.
Histórico inmueble éste, construido alrededor del año 1810 para el llamado "Patronato de la Beneficencia Municipal de Sevilla", altruista destino en el que estuvo poco tiempo, pues en el año 1844 el entonces Capitán General de Andalucía, Don Tomás de Anido, decidió adquirirlo para el ejército, llevando a cabo con el Ayuntamiento Hispalense una amplia operación de permutas, de la que salieron además parte de lo que luego serían cuarteles de esta zona de la vieja calle de las Palmas. Ya bajo dominio del ejército, el inmueble fue profundamente reformado en 1844 por iniciativa del General Don Camilo García Polavieja, obras en las que, entre otras cosas, surgiría la fachada que vemos en la fotografía.
Histórico inmueble éste, construido alrededor del año 1810 para el llamado "Patronato de la Beneficencia Municipal de Sevilla", altruista destino en el que estuvo poco tiempo, pues en el año 1844 el entonces Capitán General de Andalucía, Don Tomás de Anido, decidió adquirirlo para el ejército, llevando a cabo con el Ayuntamiento Hispalense una amplia operación de permutas, de la que salieron además parte de lo que luego serían cuarteles de esta zona de la vieja calle de las Palmas. Ya bajo dominio del ejército, el inmueble fue profundamente reformado en 1844 por iniciativa del General Don Camilo García Polavieja, obras en las que, entre otras cosas, surgiría la fachada que vemos en la fotografía.
| Cañonero Pelícano |
1875
|
Vemos fondeado
pocos metros aguas abajo del puente de Triana al "CAÑONERO PELÍCANO",
frecuente de ver por aquellos años en aquellas ubicaciones, pues solía
subir a Sevilla desde su destino en la base de Cádiz.
Tal cañonero se comenzó a construir el 1 de octubre de 1870 en los gaditanos astilleros de La Carraca, siendo botado el 3 de mayo de 1871 con el nombre de "Caimán" que, pronto se le cambió por el de "Pelicano", con el que intervino en alguna escaramuza naval durante la revolución cantonal en defensa del arsenal de Cádiz, quedando tras ello adscrito a aquella Comandancia, motivo éste de sus frecuentes viajes a la ciudad de Sevilla remontando el por entonces más fácilmente navegable cauce del Guadalquivir.
Tal cañonero se comenzó a construir el 1 de octubre de 1870 en los gaditanos astilleros de La Carraca, siendo botado el 3 de mayo de 1871 con el nombre de "Caimán" que, pronto se le cambió por el de "Pelicano", con el que intervino en alguna escaramuza naval durante la revolución cantonal en defensa del arsenal de Cádiz, quedando tras ello adscrito a aquella Comandancia, motivo éste de sus frecuentes viajes a la ciudad de Sevilla remontando el por entonces más fácilmente navegable cauce del Guadalquivir.
| Jardines de Catalina Ribera |
1922
|
Instantánea que nos muestra los JARDINES DE CATALINA DE RIBERA, entre
cuyos árboles y arbustos podemos contemplar como ya radicaba, el monumento a Colón llevado a cabo entre Juan Talavera y Collaut Valera.
Recordemos como este lugar y con el nombre de "La Huerta del Retiro" formaba parte del Regio Alcázar, siendo que en el año 1862 la Reina Isabel II durante su visita a la ciudad, pasó a donarlo a la ciudad de Sevilla, que con pocas reformas pasó a abrirlo para uso del vecindario primero con el nombre de "Paseo del Pino", por un gran árbol de esa especie que allí se alzaba, y luego con el nombre de "Paseo de los Lutos", que se mantuvo hasta el año 1920, cuando el espacio urbano fue rehabilitado completamente conforme proyectos de Antonio Gómez Millán y de Juan Talavera y Heredia, reabriéndose al público tras dichas obras ya con la nueva denominación de "Jardines de Catalina de Ribera", en honor de aquella dama sevillana que fue esposa del Marqués de Tarifa, cuyo nombre se dio también a la ostentosa fuente-monumento que se instaló en el lugar, adosada a la tapia del viejo Alcázar. Poco después, en 1921, vendría el Monumento a Colón.
Recordemos como este lugar y con el nombre de "La Huerta del Retiro" formaba parte del Regio Alcázar, siendo que en el año 1862 la Reina Isabel II durante su visita a la ciudad, pasó a donarlo a la ciudad de Sevilla, que con pocas reformas pasó a abrirlo para uso del vecindario primero con el nombre de "Paseo del Pino", por un gran árbol de esa especie que allí se alzaba, y luego con el nombre de "Paseo de los Lutos", que se mantuvo hasta el año 1920, cuando el espacio urbano fue rehabilitado completamente conforme proyectos de Antonio Gómez Millán y de Juan Talavera y Heredia, reabriéndose al público tras dichas obras ya con la nueva denominación de "Jardines de Catalina de Ribera", en honor de aquella dama sevillana que fue esposa del Marqués de Tarifa, cuyo nombre se dio también a la ostentosa fuente-monumento que se instaló en el lugar, adosada a la tapia del viejo Alcázar. Poco después, en 1921, vendría el Monumento a Colón.
| Paso a nivel de la calle Oriente |
1920
|
Vista del PASO A NIVEL DE
LA CALLE ORIENTE, siendo que vemos como está, tras atravesar las vías
ferroviarias que iban hacia la estación de San Bernardo (a la derecha), en esa ligera curva a la izquierda al inicio de
la cual contemplamos un semiderruído lienzo de los "Caños de Carmona"
que subsistió al abatimiento del viejo acueducto llevado a cabo entre
los años 1911 y 1912 y lienzo éste que, un poco más recortado, podemos
hoy día contemplar en Luis Montoto a la altura de Amador de los Ríos. Lo que vemos longitudinalmente en el suelo son las
vías del tranvía que iban desde la Puerta Carmona hacia "La
Calzá".
| Colocación de la Puerta de Marchena |
1913
|
Contemplamos las obras que se estaban llevando a cabo en los Reales Alcázares, consistente en la colocación en tal recinto de la llamada "PUERTA DE MARCHENA", que acababa de ser adquirida por el rey Alfonso XIII.
Tal plateresca portada, datada en el siglo XV, era la que había pertenecido al palacio marchenero de los Duques de Arcos, histórico edificio que por aquel entonces estaba verdaderamente siendo desguazado y vendidos sus elementos. Se rumoreó que la bella portada tenia golosos "novios", como por ejemplo: el magnate norteamericano Williian Radolph Hearst para llevársela a su californiano castillo de San Simeón o incluso una institución toledana para instalarla en la Casa que tuvo El Greco en la ciudad Imperial, siendo que a todos estos pretendientes se adelantó el Monarca español, que la adquirió con el deseo de que fuera colocada en los nuevos Jardines de la llamada "Huerta del Retiro" en el Real Alcázar Hispalense.
| La Taberna de las Escobas |
1901
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Vista de la CALLE ÁLVAREZ QUINTERO, siendo que vemos como ya albergaba en sus bajos al
establecimiento que sigue en ese mismo sitio: "La Taberna de las
Escobas", que desde tiempos remotos (hay quien dice que desde 1386)
vigila esa curva que apreciamos en el pavimento y en la que se inicia "la Cuesta
del Bacalao".
Fuera o no su creación en el siglo XIV, lo cierto es que este añejo establecimiento parece que fue regentado, en sus primeros tiempos, por un escobero que alternaba sus labores de despachar vinos de los odres, pellejos y cubas que albergaba en el local con la de realizar escobas en los ratos libres que le quedaban entre cliente y cliente.
Fuera o no su creación en el siglo XIV, lo cierto es que este añejo establecimiento parece que fue regentado, en sus primeros tiempos, por un escobero que alternaba sus labores de despachar vinos de los odres, pellejos y cubas que albergaba en el local con la de realizar escobas en los ratos libres que le quedaban entre cliente y cliente.
| Caseta del arbitrio junto a la Torre del Oro |
1904
|
Vista de la TORRE DEL ORO, a la que contemplamos en esta fotografía del
año 1904, que nos la muestra casi nueva después de la profunda obra de
restauración a que fue sometida en el año 1900 por el arquitecto Don
Carlos Halcón, a cuenta del Ministerio de Marina, que consolidó la
cimentación de la torre y la adecentó por fuera, suprimiendo las viejas
ventanas cerradas por rejas, que pasaron a ser reemplazadas por los
balconcillos que vemos en la fotografía y que continúan así en la
actualidad.
Aparte del enhiesto mástil que corona la almena del inmueble almohade, es de destacar el entorno que rodea al mismo en la fotografía, como la vieja "caseta del arbitrio municipal" que vemos a la izquierda tras los barriles, la borriqueta sita en el centro y ese carro con sacos que vemos a la derecha sobre los adoquines surcados por las vías del ferrocarril portuario más allá de las cuales vemos alzarse esas férreas columnas de la iluminación eléctrica del lugar.
Aparte del enhiesto mástil que corona la almena del inmueble almohade, es de destacar el entorno que rodea al mismo en la fotografía, como la vieja "caseta del arbitrio municipal" que vemos a la izquierda tras los barriles, la borriqueta sita en el centro y ese carro con sacos que vemos a la derecha sobre los adoquines surcados por las vías del ferrocarril portuario más allá de las cuales vemos alzarse esas férreas columnas de la iluminación eléctrica del lugar.
| Vapor El Nuevo Valencia |
1912
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Fotografía plasmada en el año 1912 a los pies de la Torre del Oro en la que vemos en primer plano un viejo vapor "EL NUEVO VALENCIA"
atracado con buenas maromas al comienzo del muelle de la Sal, aunque lo
más llamativo de la instantánea es la ausencia del puente de San Telmo y
la presencia, aislado y diáfano a lo lejos, del añejo convento de los
Remedios, aún con los restos de su espadaña, hasta el que parecían
llegar los caseríos de la calle del Betis.
| Embocadura de la calle Génova |
1908
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Panorámica de la PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, actualmente plaza de San Francisco en la que observamos llegando desde la
calle Génova marcialmente desfilando un contingente de soldados -que parecen de
artillería- dentro de los fastos que celebró la ciudad en conmemoración
del centenario de la Guerra de la Independencia. Al fondo, la embocadura de la
calle Génova, vemos los soportales de la izquierda con el anuncio de la Corsetería, y a la derecha las viejas casas de aquella
manzana delimitada por la desaparecida calle Doña Guiomar y
luego reemplazadas por el Fénix y la Telefónica.
| Embocadura de la calle Génova |
1921
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Unos metros introducidos en la vieja CALLE GÉNOVA contemplamos esta escena urbana retratada en el año 1921 en la que vemos a
alguna familia de paseo por el céntrico lugar surcado por esos coches
de caballos y con la presencia ya, tras ese kiosco o aguaducho a la
entrada de la antigua calle de los Vizcaínos (la llamada desde 1888
calle Fernández y González), de ese por entonces moderno y casi
terminado edificio de "La Adriática" o de "Filella", realizado por José Espiau y Muñoz entre los años 1914 y 1922 , mostrando en su desarrollo
arquitectónico una bonita combinación de estilos regionalistas,
mudéjares y hasta platerescos.
| El Postigo del Aceite |
1870
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Vista del POSTIGO DEL ACEITE, contemplado desde la perspectiva de la calle Almirantazgo en fotografía
que en torno al año 1870 realizó el francés Jean Laurent Minier dentro
de su colección de tomas a lugares hispalenses, que llevaba a cabo
mediante la técnica del llamado "colodión húmedo" en placas de vidrio de
gran formato.
La fotografía nos plasma aquel hueco de las viejas murallas que se salvó de la destrucción de las Puertas de la Ciudad que tuvo lugar alrededor del año 1868, con la aneja Capilla de la Pura y Limpia a su vera y los puestos comerciales del mercadillo que durante años y años hubo por aquella zona antiguamente conocida como "el Alfonsí de la Sal" y que a mediados del siglo XIX, no mucho antes de hacerse la fotografía, había recuperado el antiguo nombre de "Almirantazgo", dado que por allí radicó el Tribunal de tal institución desde tiempos medievales, para juzgar litigios y percances navales de la flota del Reino de Castilla.
La fotografía nos plasma aquel hueco de las viejas murallas que se salvó de la destrucción de las Puertas de la Ciudad que tuvo lugar alrededor del año 1868, con la aneja Capilla de la Pura y Limpia a su vera y los puestos comerciales del mercadillo que durante años y años hubo por aquella zona antiguamente conocida como "el Alfonsí de la Sal" y que a mediados del siglo XIX, no mucho antes de hacerse la fotografía, había recuperado el antiguo nombre de "Almirantazgo", dado que por allí radicó el Tribunal de tal institución desde tiempos medievales, para juzgar litigios y percances navales de la flota del Reino de Castilla.
| Iglesia de San Jorge |
1870
|
Fotográfica de Jean Laurent en la cual nos muestra alumbrada por un sol de
primera tarde la fachada de la IGLESIA DE SAN JORGE, del viejo Hospital
de la Caridad, situado en la calle Temprado (antigua calle de las Atarazanas), a cuyo pié
se reseña, como aspecto importante de la misma, que en ella radican los
azulejos plasmando a Santiago, a San Jorge y a las tres Virtudes
Teologales, pintados de puño y pincel del genial Bartolomé Esteban
Murillo.
| Plaza del Pacífico |
1925
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Vista de la "plaza de la Magdalena" en el año 1925 cuando la misma aún recibía el nombre de
PLAZA DEL PACÍFICO (lo que se le puso en 1866 en honor de las gestas
navales de Méndez Núñez en aquel Océano) y que luego en 1936 pasaría a
llamarse "plaza del General Franco" hasta que en 1980 recuperaría su
primitivo nombre de la Magdalena, con el que de siempre había sido
conocida por los sevillanos. Vemos al fondo la fachada de uno de los señoriales
edificios del lugar.
| Callejón del Agua |
1905
|
Vista del "callejón del Agua" plasmado en esta añeja fotografía, justo en la confluencia con la CALLE JUSTINO DE NEVE que
nos llevaría hacia el Hospital de los Venerables, en pleno barrio de
Santa Cruz hispalense.
Vemos a la izquierda y anejo a esa tapia que separa el espacio urbano del recinto del regio Alcázar uno de aquellos faroles tan habituales de las fotografías realizadas en torno al año 1900, como es la presente, que de fijo no fue plasmada antes del año 1895 por cuanto que en esta fecha aconteció el que la antigua "calle del Chorro" recibió ese nombre de "Justino de Neve" en honor de aquel Canónigo de la Catedral de Sevilla.
Vemos a la izquierda y anejo a esa tapia que separa el espacio urbano del recinto del regio Alcázar uno de aquellos faroles tan habituales de las fotografías realizadas en torno al año 1900, como es la presente, que de fijo no fue plasmada antes del año 1895 por cuanto que en esta fecha aconteció el que la antigua "calle del Chorro" recibió ese nombre de "Justino de Neve" en honor de aquel Canónigo de la Catedral de Sevilla.
| Plaza Nueva |
1880
|
Fotografía que nos muestra la gran amplitud
de la PLAZA NUEVA cuando el centro de la misma estaba dominado por el
kiosco de la música, en torno del cual se arracimaría el personal en las
tardes de conciertos y en espera de que llegara a esa
misma ubicación la ecuestre estatua del Rey San Fernando, que aunque
proyectada a poco de abrirse la plaza tras el derribo de la Casa Grande
de San Francisco, no llegaría allí hasta el año 1924.
La foto la vemos tomada desde la perspectiva de lo que hoy sería la Telefónica, con lo que la Casa Consistorial estaría a la derecha y el hueco del fondo correspondería a la confluencia de las actuales calles de Bilbao y Méndez Núñez. Un pequeño kiosco, que parece un aguaducho, se nos muestra en primer plano, antecediendo al espacio urbano tan bien dotado desde siempre de bancos para el descanso del personal y rodeado de unas calzadas terrizas sin ni siquiera estar adoquinadas.
La foto la vemos tomada desde la perspectiva de lo que hoy sería la Telefónica, con lo que la Casa Consistorial estaría a la derecha y el hueco del fondo correspondería a la confluencia de las actuales calles de Bilbao y Méndez Núñez. Un pequeño kiosco, que parece un aguaducho, se nos muestra en primer plano, antecediendo al espacio urbano tan bien dotado desde siempre de bancos para el descanso del personal y rodeado de unas calzadas terrizas sin ni siquiera estar adoquinadas.
| Plaza de Jesús de la Pasión |
1920
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Vista de la siempre concurrida PLAZA DE JESÚS DE LA PASIÓN, donde
contemplamos uno de sus lienzos en esta fotografía tomada en torno al año
1920 cuando el lugar hacía poco que había pasado a tener tal
denominación en vez de la de "plaza del Pan", que recibía desde el siglo
XVII ante la presencia en sus terrenos de diversas tahonas y despachos
de venta de tal elemental alimento, con lo que suponemos el delicioso
olor que reinaría por entonces en ese recinto urbano que luego, en el
año 1914, sería ya dedicado al Señor realizado por Martínez Montañés que
mora en la contigua iglesia del Salvador. En las traseras del Salvador por entonces ya no se divisaba tahona
alguna, los comercios ya eran
de lo más variopinto.
| La Pasarela ornada |
1901
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Vista de LA PASARELA a
primeros del siglo XX que nos la muestra ornada con gallardetes y
banderolas y ya cruzada por los raíles del tranvía que pasaban bajo ese
arco central, hacia el que se dirigen y del que vienen estas lindas
damas ataviadas con los mantones y demás indumentarias de aquella época.
La Pasarela no fue más que un “paso elevado” que servía a los peatones para cruzar aquel Paseo de Coches del ferial del Prado, siendo alzado a base de piezas de hierro fundidas en los Talleres de Pérez Hermanos, conforme a los diseños del ingeniero Dionisio Pérez Tobía, que la concibió con cuatro escaleras de acceso, dos rampas y un esbelto templete central rematando el artilugio que, asentado ya en lo que hoy es la glorieta de Don Juan de Austria, fue solemnemente inaugurado el 18 de abril de 1896, al tiempo que se estrenaba su amplio servicio de iluminación nocturna, compuesto por globos de gas en las barandillas y un gran arco voltaico en el abulbado remate de su torreta central, iluminación esta efímera que se desmontó tras aquella feria, aunque volvía a instalarse año tras años con la llegada del mes de Abril. Las “modernidades” supusieron el final de La Pasarela, pues la abundancia de vehículos de todo tipo y la consiguiente necesidad de ampliar las calzadas de la zona, determinó que en el año 1921, tras la feria, fuera desmontada, resultando de ello más de 81 toneladas de hierro que el consistorio vendió a unos chatarreros por cerca de 46.000 pesetas de la época, que se llevaron más de un cuarto de siglo de historia en aquel lugar donde ocho años más tarde se levantaría la fuente de las Cuatro Estaciones de Delgado Brackembury.
La Pasarela no fue más que un “paso elevado” que servía a los peatones para cruzar aquel Paseo de Coches del ferial del Prado, siendo alzado a base de piezas de hierro fundidas en los Talleres de Pérez Hermanos, conforme a los diseños del ingeniero Dionisio Pérez Tobía, que la concibió con cuatro escaleras de acceso, dos rampas y un esbelto templete central rematando el artilugio que, asentado ya en lo que hoy es la glorieta de Don Juan de Austria, fue solemnemente inaugurado el 18 de abril de 1896, al tiempo que se estrenaba su amplio servicio de iluminación nocturna, compuesto por globos de gas en las barandillas y un gran arco voltaico en el abulbado remate de su torreta central, iluminación esta efímera que se desmontó tras aquella feria, aunque volvía a instalarse año tras años con la llegada del mes de Abril. Las “modernidades” supusieron el final de La Pasarela, pues la abundancia de vehículos de todo tipo y la consiguiente necesidad de ampliar las calzadas de la zona, determinó que en el año 1921, tras la feria, fuera desmontada, resultando de ello más de 81 toneladas de hierro que el consistorio vendió a unos chatarreros por cerca de 46.000 pesetas de la época, que se llevaron más de un cuarto de siglo de historia en aquel lugar donde ocho años más tarde se levantaría la fuente de las Cuatro Estaciones de Delgado Brackembury.
| La Pasarela con raíles |
1901
|
Vista de LA PASARELA a
primeros del siglo XX que nos la muestra ornada con gallardetes y
banderolas y ya cruzada por los raíles del tranvía que pasaban bajo ese
arco central, hacia el que se dirigen y del que vienen estas lindas
damas ataviadas con los mantones y demás indumentarias de aquella época.
La Pasarela no fue más que un “paso elevado” que servía a los peatones para cruzar aquel Paseo de Coches del ferial del Prado, siendo alzado a base de piezas de hierro fundidas en los Talleres de Pérez Hermanos, conforme a los diseños del ingeniero Dionisio Pérez Tobía, que la concibió con cuatro escaleras de acceso, dos rampas y un esbelto templete central rematando el artilugio que, asentado ya en lo que hoy es la glorieta de Don Juan de Austria, fue solemnemente inaugurado el 18 de abril de 1896, al tiempo que se estrenaba su amplio servicio de iluminación nocturna, compuesto por globos de gas en las barandillas y un gran arco voltaico en el abulbado remate de su torreta central, iluminación esta efímera que se desmontó tras aquella feria, aunque volvía a instalarse año tras años con la llegada del mes de Abril. Las “modernidades” supusieron el final de La Pasarela, pues la abundancia de vehículos de todo tipo y la consiguiente necesidad de ampliar las calzadas de la zona, determinó que en el año 1921, tras la feria, fuera desmontada, resultando de ello más de 81 toneladas de hierro que el consistorio vendió a unos chatarreros por cerca de 46.000 pesetas de la época, que se llevaron más de un cuarto de siglo de historia en aquel lugar donde ocho años más tarde se levantaría la fuente de las Cuatro Estaciones de Delgado Brackembury.
La Pasarela no fue más que un “paso elevado” que servía a los peatones para cruzar aquel Paseo de Coches del ferial del Prado, siendo alzado a base de piezas de hierro fundidas en los Talleres de Pérez Hermanos, conforme a los diseños del ingeniero Dionisio Pérez Tobía, que la concibió con cuatro escaleras de acceso, dos rampas y un esbelto templete central rematando el artilugio que, asentado ya en lo que hoy es la glorieta de Don Juan de Austria, fue solemnemente inaugurado el 18 de abril de 1896, al tiempo que se estrenaba su amplio servicio de iluminación nocturna, compuesto por globos de gas en las barandillas y un gran arco voltaico en el abulbado remate de su torreta central, iluminación esta efímera que se desmontó tras aquella feria, aunque volvía a instalarse año tras años con la llegada del mes de Abril. Las “modernidades” supusieron el final de La Pasarela, pues la abundancia de vehículos de todo tipo y la consiguiente necesidad de ampliar las calzadas de la zona, determinó que en el año 1921, tras la feria, fuera desmontada, resultando de ello más de 81 toneladas de hierro que el consistorio vendió a unos chatarreros por cerca de 46.000 pesetas de la época, que se llevaron más de un cuarto de siglo de historia en aquel lugar donde ocho años más tarde se levantaría la fuente de las Cuatro Estaciones de Delgado Brackembury.
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